¿Cuándo hay que retener?

La Ley del IRPF establece que las personas físicas o jurídicas al abonar la factura por unos servicios profesionales, agrícolas,  ganaderos o forestales y algunos empresariales que tributen por módulos (estimación objetiva) recibidos en el marco de su actividad económica, tienen la obligación de retener e ingresar a cuenta del IRPF del que emite la factura, el porcentaje legalmente fijado para ese año.

Es decir, cuando se recibe una factura de:

  • Una persona física.
  • Una comunidad de bienes.
  • Una sociedad civil.

Porque en el marco de nuestra actividad económica hemos contratado unos:

Nacen tres obligaciones:

  1. Retener el porcentaje que corresponda sobre el importe de la factura.
  2. Presentar una declaración ante Hacienda informando de las cantidades pagadas y retenidas. Y posteriormente, una declaración informando de los datos del que hemos retenido.
  3. Ingresar al Tesoro las retenciones practicadas.

Estas obligaciones se cumplen presentado y pagando trimestralmente (mensualmente  en caso de grandes empresas) el modelo 111 y el 190 (declaración informativa anual) en enero del año siguiente.

El retenedor también estará obligado a entregar al emisor de la factura, antes del inicio del plazo para presentar la declaración de la renta, un certificado donde consten los datos que ha enviado en el modelo 190, en relación a él.

Por tanto, siempre que hay una factura emitida por una persona física, el destinatario debería informarse del epígrafe del IAE en el que el proveedor o profesional está dado de alta, incluso pidiendo copia de la declaración censal  (modelo 036 o 037) para poder saber si se encuentra en el grupo de actividades en las que procede retener.

El obligado a practicar la retención es el destinatario del servicio, obligado incluso aunque la retención no aparezca en la factura.

El prestador del servicio se deducirá en su declaración de la renta la retención practicada o que se debiera haber practicado.

¿Qué ocurre si no se cobra la factura?

Como acabamos de decir, el prestador del servicio se deducirá en su declaración de la renta la retención soportada en su factura pero sólo si ha cobrado la factura.

La retención es una parte de sus honorarios que el retenedor en vez de pagarle, ingresa en su nombre en el Tesoro a cuenta de su declaración de la renta; por lo que si no ha cobrado la factura tampoco puede aplicarse la retención en la declaración.

Las retenciones tienen que incluirse en la declaración de la renta del ejercicio en que se han generado, por lo que si la factura se cobra una vez presentada la declaración habrá que modificarla para incorporar la retención no declarada.

Y si se ha cobrado la factura pero no han ingresado la retención

En este caso, sí que se puede incluir la retención en la declaración de la renta, y será Hacienda quien se dirigirá contra el cliente por no haber realizado el ingreso.

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